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50 ANIVERSARIO: D. RAFAEL GUERRERO DE TORRES, COLEGIADO Nº146

 

Don Rafael Guerrero De Torres, colegiado nº146 con alta el 3 de marzo de 1975, comenzó su etapa laboral con 17 años, el 1 de Julio de 1964. Su primer trabajo estuvo ligado al departamento de Personal de la empresa marbellí José Banús S.A., dedicada a la construcción del Puerto Banús y Andalucía La Nueva.

Posteriormente, desde 1975 prestó sus servicios como ejerciente de empresa en instalaciones industriales, siempre en los departamentos de Recursos Humanos y participando en construcciones importantes en todo el territorio nacional: Refinería Gibraltar, Refinería Petronor (Vizcaya), Centrales Térmicas de Pasajes (San Sebastián), Santurce (Vizcaya), Añover de Tajo (Toledo), Central Nuclear de Almaraz (Cáceres), Central Nuclear de Cofrentes (Valencia), Astilleros Españoles en Sestao y Matagorda, plataformas petrolíferas en la Planta de Off-Shore en Puerto Real (Cádiz), y MONCASA (actual MONCOBRA, del grupo ACS) como Responsable de Recursos Humanos hasta 1983.

Ese mismo año se incorporó al despacho de D. Antonio Ruiz Pérez (primer presidente y fundador del Colegio de Cádiz) y formó parte del mismo hasta que en 2001 se independizara con un despacho propio, jubilándose en el año 2017.

Por tanto, estamos hablando de un profesional con una experiencia muy amplia que desde muy joven ha estado rodeado de, como mínimo, muchas nóminas, seguros sociales, contratos de trabajo y legislaciones laborales.

¿Qué te impulsó a ser Graduado Social?

Lógicamente, al estar trabajando siempre en departamentos de Recursos Humanos, los únicos estudios que existían y que tenían relación con la materia eran los de Graduado Social. Así que decidí compatibilizar el trabajo con los estudios iniciando los mismos a distancia, en la Escuela de Cádiz, con el inefable D. Antonio Bresca.

¿Cómo ves ahora la profesión?

Impensable el prestigio y la importancia que ha alcanzado la profesión en estos años. En los años 70 éramos unos cuantos, algunos como Ejercientes de Empresa y otros como Ejercientes Libres, sufriendo el papeleo diario de altas y bajas en Caja Nacional y los juicios en Magistratura de Trabajo en la calle Acacias, con los recordados D. Antonio Marin y J.L. Marquina, así como el amigo Jesús Mancha.

Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en la profesión de vanguardia de las relaciones laborales y de la Jurisdicción Social, con un prestigio que se ha conseguido gracias al buen hacer de sus profesionales y sus respectivos Colegios.

¿Recuerdas alguna situación concreta a lo largo de tu trayectoria que merezca considerarse un ejemplo de tu desempeño profesional?

A lo largo de mi trayectoria profesional de más de 40 años, tanto de Ejerciente de Empresa como de Ejerciente Libre, he vivido situaciones de toda índole. Pero hay una en especial, por su importancia social y económica, de la que me siento especialmente orgulloso y fue a finales de los 70 y principios de los 80. Gestioné y asesoré el proceso de integración de más de 250 trabajadores de “contrata” como trabajadores fijos de Plantilla en Astilleros Españoles en Matagorda.

Otra situación especialmente importante para mí fue que desde 1995 hasta 2017 gestioné, junto con un equipo familiar formidable, una empresa de trabajo temporal en Cádiz con una plantilla media que oscilaba entre 150 a 300 trabajadores, sin tener, en todo ese periodo, ni una sola denuncia en el Juzgado de lo Social.

¿Qué opinión te merece el Colegio? ¿Crees que ha defendido y defiende los intereses de los Graduados Sociales?

Es incuestionable la labor que ha realizado el Colegio a lo largo de estos 50 años, alcanzando metas que nunca hubiéramos pensado. Se ha preocupado incansablemente de formar a sus profesionales, realizando multitud de cursos y conferencias para tener al profesional al corriente de las últimas novedades legislativas. Igualmente ha defendido los intereses de sus profesionales ante organismos públicos y frente a otros colectivos, habiéndose alcanzado grandes logros en este sentido.

¿Qué logro más importante consideras que la profesión ha tenido? Y, por tus conocimientos ¿Cómo crees que la sociedad ha encajado esos logros?

Considero que el principal logro que ha obtenido la profesión, aparte del prestigio social que ha alcanzado, es ser un puntal importante e incuestionable en la Jurisdicción Social.

Desde los tiempos que empezamos a usar toga (anecdóticamente, yo fui el segundo en usarla en Cádiz, el primero si no me equivoco fue Jose L. Cardoso) hasta ahora, los logros han sido numerosos en todos los órdenes. Pienso que la sociedad ha encajado estos logros con la naturalidad que se da a través del tiempo, considerando al Graduado Social como una figura primordial e incuestionable dentro de la Jurisdicción Social, y como experto reconocido en las Relaciones Laborales.

¿Qué aconsejas a los Graduados Sociales en estos difíciles momentos?

Mi consejo no puede ser otro que mantener el tipo con nuestro buen hacer, que la situación actual es coyuntural y que, a pesar de las pocas ayudas que se tienen desde los poderes públicos, saldremos de esta situación fortalecidos. No caigamos en la tentación de la competencia desleal, que al final va en perjuicio de toda la profesión.

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